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2017/12/11

El argumento de Asofondos

Recomiendo leer el discurso de Santiago Montenegro en la clausura del pasado congreso de Asofondos para entender lo que quieren, o por lo menos lo que le dicen a ciertas audiencias acerca de lo que quieren.

http://asofondos.org.co/sites/default/files/Discurso%20de%20Santiago%20Montenegro%20Clausura.pdf.

En azul señalo unos elementos de diagnóstico puntual, y en vinotinto las propuestas específicas que hace.


Discurso de Santiago Montenegro, presidente de Asofondos, en el X Congreso FIAP-ASOFONDOS Hotel Hilton, Cartagena de Indias, viernes 21 de abril de 2017 


Señor presidente de la república, doctor Juan Manuel Santos 
Señor Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas 
Don Guillermo Arthur, presidente de la FIAP 
Señores miembros del Consejo Directivo de Asofondos 
Señores presidentes de las AFP de Chile, Perú y México 

Estimado señor presidente: 

Quiero, en primer lugar, agradecer a Usted su presencia en nuestro décimo Congreso FIAP-Asofondos. Como en anteriores ocasiones, Usted nos honra con su presencia. 

Nos reunimos, señor presidente, en una época en la cual el mundo y la región enfrentan innumerables problemas, y en donde muchos columnistas, analistas políticos, académicos y personas del común ven solo sombras, crisis, problemas insolubles. Por estas razones, algunos dicen que esta no es una época de cambios, sino un cambio de época. Cambio, ¿hacia qué? Cambio, ¿hacia donde? Por supuesto, nadie sabe. Porque, entre otras cosas, para saber hacia adonde nos dirigimos, tenemos que conocer, no sólo donde estamos, sino de donde venimos. Es decir, tenemos que contar con buenos diagnósticos del presente y también conocer muy bien nuestra historia, el mundo del ayer, el país que nos dejaron nuestros mayores. 

Pero, aún suponiendo, que nos ponemos de acuerdo en los diagnósticos de los problemas y en una narrativa histórica y nos apoyamos en la ciencia y en la razón, mucho dependerá de la actitud que adoptemos. Está, por ejemplo, la actitud de los cínicos, de los que creen que el mundo y la sociedad están ya tan descompuestos y corruptos que es imposible solucionar los problemas, que cualquier cosa que hagamos es inútil, que solo construimos en el aire y aramos en el mar. 

Por otro lado, están los que creen y argumentan que problemas como la corrupción, la baja calidad de la educación o los problemas de la seguridad social, son síntomas de un problema mas general, de fondo, que aqueja a toda la sociedad, y, en este orden de ideas, proponen un cambio absoluto, para arreglar, de una vez y para siempre, todos los problemas de la sociedad y lograr, por que no, la felicidad de cada uno de sus miembros. Estos son los amigos de lo que llaman el cambio estructural o la revolución, ya sea de izquierda o de derecha, y que comienzan, casi siempre, proponiendo la redacción de una nueva Constitución. 

Frente a estas, existe la actitud de quienes piensan -pensamos- que, no solo es posible solucionar problemas parciales y avanzar con gradualidad, sino que ésta es la única manera de construir sobre lo logrado, es la actitud que acepta que nadie tiene la verdad revelada, es la actitud que reconoce la diferencia, que busca alcanzar acuerdos entre contrarios, es la actitud que se plasma en un contrato social que propone y acepta que el poder debe ser limitado, tanto en el espacio como en el tiempo, donde existe separación de poderes, donde es posible cambiar a los gobernantes en forma pacífica y en donde, más que de personas, los gobiernos son de instituciones. Es el contrato social de la sociedad abierta, el contrato social de la democracia liberal, de los gobiernos democráticos y republicanos. Por supuesto, las sociedades así constituidas y gobernadas, como la nuestra, también caen, muchas veces, en la desesperanza y en el pesimismo. No es la primera vez que esto sucede, pues, como Chesterton argumentó hace muchos años, los países democráticos de occidente recurrentemente también padecen del “espíritu infantil del pesimismo moderno, en donde cada derrota es el fin del mundo, cada nube el crepúsculo de los dioses.” 


En una época así, en la que tantos analistas e intelectuales parecen vislumbrar el apocalipsis, con modestia, pero con decisión, nosotros queremos manifestar enfáticamente, que nuestros problemas tienen solución, que los más y no los menos, tenemos buena voluntad, que la gran mayoría de los colombianos, incluyendo a empresarios, empleados, funcionarios públicos y políticos, somos honestos y trabajadores. Por estas razones, recordando a uno de los grandes pensadores italianos, afirmamos que “al pesimismo de la inteligencia tenemos que responder con el optimismo de la voluntad.” 

Así, en el día de hoy, queremos reiterar nuestra voluntad y nuestra invitación a que, entre todos, unamos esfuerzos para resolver los problemas de la seguridad social en la vejez de los colombianos del presente y, especialmente, de los que vendrán después. Los obstáculos no son menores, las soluciones no son fáciles, pero Colombia no puede posponer indefinidamente una solución a un sistema pensional que tiene baja cobertura, y, en su componente público, serios problemas de sostenibilidad e inequidad. 

En este Congreso FIAP-ASOFONDOS hemos hecho un énfasis especial y realizado un análisis cuidadoso de dos variables críticas que determinan y limitan las soluciones posibles para proveer un adecuado seguro contra los riesgos de la vejez: la transición demográfica y las condiciones de nuestro mercado laboral. Con base en estudios serios y en cifras objetivas, es importante analizar estas variables, sin olvidar que siempre debemos centrarnos en como damos más y mejores pensiones con un sistema que sea sostenible en el tiempo. Este es el enfoque correcto y difiere de las reformas que se hicieron, por ejemplo, en Argentina, en donde la prioridad fue generar caja para mejorar las cuentas fiscales del gobierno, o en otros países de la región, en donde el objetivo parece ser, no mejorar el sistema pensional, sino cambiar la administración del sistema. 

El primer esquema formal para cubrir el riesgo de la vejez, diferente al cuidado de los hijos y otros familiares, comenzó, hasta donde conocemos, en Escocia, en el año de 1744. Allí, dos pastores protestantes, Alexander Webster y Robert Wallace, decidieron establecer un fondo de seguro de vida para proporcionar pensiones a las viudas y huérfanos de pastores muertos. Propusieron que cada uno de los pastores aportara una porción de sus salarios al fondo, que invertiría su dinero, de forma que, si un pastor moría, su viuda recibiría los dividendos de los intereses del fondo, lo que le permitiría vivir confortablemente el resto de su vida. Para predecir cuantos pastores morían por año, cuantas viudas y huérfanos dejarían y cuantos años sobrevivirían las viudas a sus maridos, contactaron a un profesor de matemáticas de la Universidad de Edimburgo,  Colin Maclaurin, quien utilizó los descubrimientos, entonces recientes, de la ley de los grandes números de Jakob Bernoulli y las tablas actuariales, publicadas 50 años antes, por Edmond Halley. Así, estos contemporáneos de los grandes intelectuales de la ilustración escocesa, como Adam Smith, David Hume, Samuel Johnson, crearon el primer sistema pensional conocido en el mundo y que se caracterizó, primero, por ser de capitalización y de cuentas individuales, en donde la pensión era proporcional a lo que cada afiliado había cotizado, y, segundo, por establecer una clara conexión, a nivel individual, entre esfuerzos, responsabilidades y beneficios. El fondo se llamó Viudas Escocesas, fue un éxito inmediato, existe hasta la actualidad, y es abierto a quien quiera aportar. Hoy en día es uno de los mayores fondos de pensiones y seguros del mundo, con activos superiores a los 100 mil millones de libras esterlinas. 

Casi un siglo y medio después, en 1881, el Conde Otto von Bismarck creó en Alemania un sistema de pensiones bajo una concepción diferente, el llamado sistema de reparto, o de Prima Media, como lo llamamos en Colombia. En este sistema, que, a diferencia del escocés, fue estatal, los trabajadores actuales financian con sus contribuciones, las pensiones de los jubilados del presente, por lo cual separa, a nivel individual, la conexión entre contribuciones y pensiones y entre esfuerzos y beneficios. 

A diferencia de la capitalización individual, que se limitó a Escocia y a otros lugares puntuales, el modelo que primó en el mundo durante mucho tiempo fue este sistema creado por Bismarck. Entre otras razones, porque proporcionó enormes recursos a los Estados en razón a las condiciones demográficas que perduraron durante muchos decenios. En el caso de Alemania, cuando Bismarck creo su sistema, el derecho a la pensión se obtenía a los 65 años, 6 cuando la esperanza de vida al nacer era de tan solo 45 años, lo que proporcionó enormes recursos al naciente estado alemán para expandir su poderío político y económico. Lo que hace tantos fue una fuente de recursos para los Estados, hoy en día es uno de los mayores dolores de cabeza en varios países del mundo. Las condiciones de estos sistemas de reparto comenzaron a cambiar cuando comenzó a crecer la esperanza de vida al nacer, por cuenta de la invención de los antibióticos y otros adelantos médicos, y también como resultado de la drástica caída en la tasa de fertilidad, cuando en forma masiva las mujeres comenzaron a estudiar y a vincularse al mercado laboral. 

Por estas razones, muchas personas centran sus argumentos sobre la viabilidad o pertinencia de un régimen pensional exclusivamente en las variables demográficas. Se dice, por ejemplo, “nuestra población es aún joven,” para justificar que no es tan urgente introducir reformas al sistema pensional. Una de las conclusiones más importantes de este Congreso ha sido plantear que, tan importante como la transición demográfica, las condiciones del mercado laboral son determinantes para la viabilidad de los sistemas pensionales. 

A comienzos del siglo XX, nuestra población era de apenas cinco millones de habitantes, hoy es de 47 millones; la gran mayoría vivía en el campo, hoy está en las ciudades; a mediados del siglo pasado, una mujer tenía en promedio siete hijos, hoy tiene solo dos; hace un siglo, la esperanza de vida al nacer era de unos 43 años, a mediados de siglo subió a 50 años, hoy está en unos 73 años, y, según, los escenarios medios construidos por las Naciones Unidas, se espera que hacia mediados del siglo XXI, esta cifra alcance los 82 años; hacia 1950, la esperanza de vida de quienes alcanzaban los sesenta años de edad era de unos cinco años, hoy es de unos 21 años y, hacia el año 2050 se espera que alcance los 26 años. 7 Una forma de expresar estos cambios es con un simple número que muestra la relación entre el número de trabajadores económicamente activos y la población en edad de retiro laboral, la cual definimos a los 65 años, utilizando la convención que usa las Naciones Unidas. 

Usando este indicador, hacia mediados del siglo XX, Colombia era realmente un país joven, que se expresaba en una relación de más de 11 trabajadores activos por cada adulto mayor. Suponiendo que los 11 trabajadores cotizaban a la seguridad social, había plata más que suficiente para pagar las pensiones de los jubilados. 

Hoy en día, dicha relación ya no es de 11, sino de solo 6.7 trabajadores activos por cada adulto mayor. En teoría, con esta relación, nuestra demografía permitiría que un régimen de reparto esté en equilibrio, pero no por mucho tiempo, porque esta tasa caerá a 4 en 2030 y a tan solo 2 hacia 2060. Dado que el régimen de reparto no tiene excedentes, entonces, solo por cuenta de la demografía, actuarialmente ya está en desequilibrio y enfrenta un enorme pasivo pensional. Es decir, no es viable un régimen que, por definición, plantea que cada vez menos jóvenes financien las pensiones de cada vez mas viejos. Estrictamente hablando, eso es lo que se conoce como una pirámide financiera. Por estas razones, un régimen así no debe ser conocido como de solidaridad intergeneracional, porque, mientras los jóvenes del hoy son solidarios con los adultos de hoy, cuando esos jóvenes de hoy sean los viejos de mañana, no habrá suficientes jóvenes para pagarles sus pensiones. 

Y, para ser muy preciso, quiero enfatizar que estas cifras se calculan suponiendo que no existiesen, ni los regímenes especiales, como los de los maestros o de las fuerzas armadas ni el régimen de ahorro individual. Por lo tanto, estamos asumiendo que todos los trabajadores activos solo cotizan al régimen de prima media. Así, no se puede culpar a la existencia del RAIS de los problemas de sostenibilidad del régimen de prima media. 


Se podría también argumentar que, quizá, dichos desequilibrios futuros podrían cubrirse elevando las cotizaciones, reduciendo el monto de las pensiones, incrementando la edad de jubilación, o con una combinación de las anteriores. En este Congreso, hemos analizado que dichos ajustes paramétricos serían tan grandes que, simplemente, son irrealizables. Ante las dificultades políticas de introducir estas medidas, que, además, son altamente impopulares, o ante las dificultades jurídicas, porque exigen en muchos casos vulnerar derechos adquiridos, otros analistas sugieren que los déficits se podrían cubrir con impuestos y otros traslados presupuestales. En realidad, impensable en un país con las dificultades fiscales, como Colombia. Todo el cuadro anterior se agrava por nuestra informalidad laboral que también afecta críticamente la viabilidad de los regímenes de reparto. 

En Colombia, tenemos unos 24 millones de personas económicamente activas, de las cuales 22 tienen una ocupación y otros 2 millones están desempleados. De estos 24 millones de activos, solo 8,4 millones están cotizando a pensiones (a los dos regímenes) lo que implica que la informalidad, definida como los trabajadores que no cotizaron a pensiones en el último mes, sea de un 65 por 9 ciento de la población económicamente activa. Si trasladamos estas cifras a nuestra relación de trabajadores activos a adultos mayores, encontramos que, en lugar de 6.7, solo tenemos dos. Para ser más preciso, en Colombia solo tenemos dos trabajadores cotizando a pensiones por cada adulto mayor de 65 años. 

Esta es la relación que tiene un país de población muy envejecida, como Japón, y es la tasa que, teniendo en cuenta solo la transición demográfica, deberíamos alcanzar hacia el año 2060. 

Es como si la informalidad nos envejeciera prematuramente, pero no con el ingreso per cápita de un país rico, como Japón US$ 40 mil sino con el magro ingreso per cápita que tenemos en la actualidad, que es de unos US$ 8 mil. 

Señor presidente, señoras y señores: 

Las implicaciones de estas cifras que acabo de mencionar son cruciales para la seguridad social de Colombia, porque de ellas se extraen varias conclusiones: 

Primero, un régimen de reparto puro no es viable con la transición demográfica y la informalidad laboral de Colombia; 

Segundo, dicha inviabilidad es estructural, no depende de los regímenes especiales, que, por supuesto agravan la situación de caja de prima media, ni tampoco de la existencia del régimen de ahorro individual. El déficit pensional alcanza este año $38 billones, lo que equivale a más de un 4% del PIB y un tercio de los recaudos de impuestos del gobierno; 

Tercero, más grave que de la situación de caja, del déficit actual, es el valor presente de los déficits futuros, o sea el pasivo pensional del régimen público, que alcanza un 111% del PIB, según el ministerio de hacienda. 

Cuarto, aun subiendo la edad de jubilación, incrementando el monto de las cotizaciones o reduciendo drásticamente los montos de las jubilaciones, el régimen es insostenible. Por ejemplo, aun suponiendo que elimináramos la informalidad y que cotizara al régimen de reparto toda la población económicamente activa, que hoy son 24 millones, habría que subir la tasa de cotización a un 37%, en 2050. Si se mantuviese el porcentaje de informalidad actual, la cotización sería del 105% del salario hacia el mismo año. 

Quinto, además de sus insostenibilidad fiscal, estudios académicos y documentos del Ministerio de Trabajo y del DNP demuestran que el régimen de prima media es altamente inequitativo, con subsidios que se concentran mayormente en el quintil más alto de ingresos y una mínima parte en los más bajos salarios.  

En este orden de ideas y recogiendo las experiencias y lecciones que nos enseña nuestra historia y la de otros países, quiero, respetuosamente plantear ahora unos principios generales que podrían guiar una reforma pensional en nuestro país. 

En primer lugar, la discusión debe centrarse en como diseñamos un sistema pensional que incremente la cobertura pensional, que sea equitativo y sostenible en el tiempo. Quiero insistir en que la discusión no puede centrarse en quien administra el sistema. Al final del día, se verá que, como en otros países, la administración del sistema pensional deberá ser compartida entre administradores públicos y privados. En este sentido, queremos enfatizar que nunca hemos argumentado el cierre de la administradora pública, Colpensiones, como nos acusan algunos. 

Segundo, Colombia debería tener un solo sistema pensional, con diferentes pilares, y, por lo tanto, tenemos que acabar la coexistencia de dos regímenes contributivos que, en lugar de complementarse, compiten uno con otro y dan lugar a arbitrajes que favorecen a los sectores de más altos ingresos. 

Tercero, con base en las condiciones demográficas y laborales, las pensiones deben ser proporcionales a lo que cada trabajador ha cotizado durante su vida laboral. Esto implica el fin del llamado beneficio definido y el paso a un sistema de cuentas individuales. El actual gobierno dio un paso muy importante en esa dirección al decidir que el nuevo esquema para los riesgos de la vejez de la población de bajos ingresos, los BEPS, sea un régimen de cuentas individuales. Esta es la política que han adoptado los países con mejor seguridad social del 12 mundo, como Dinamarca, Australia o Suecia. En forma semejante, países que mantienen el sistema de reparto, como Alemania, en la práctica han eliminado el beneficio definido al ajustar los montos de las pensiones con la disponibilidad de los recursos. 

[el cuarto punto se refundió!]

Quinto, el régimen contributivo de cuentas individuales debería ser de capitalización, por dos razones. En primer lugar, porque Colombia tiene una baja tasa de ahorro, que se sitúa tan solo en un 19% del PIB. En países con altísimas tasas de ahorro, como Suecia o China, el premio Nobel de economía, Peter Diamond, argumenta que las cotizaciones no requieren ser ahorradas y pueden legítimamente financiar las pensiones de los jubilados actuales. En segundo lugar, la capitalización se justifica para proveer una mayor devolución de saldos a quienes no alcanzan a jubilarse, y así obtener un BEP de mayor valor, acabando la penalización de los afiliados al régimen de prima media, a quienes se les devuelve sus cotizaciones ajustadas solo por la inflación. 

Sexto, debe existir un pilar solidario no contributivo, para los colombianos con discapacidad y para los de muy bajos ingresos, financiado con el presupuesto nacional que, idealmente, debería cubrir la línea de pobreza extrema. El actual programa Colombia Mayor es ya una base sólida sobre la cual cimentar dicho pilar solidario. 

Séptimo, la reforma pensional deberá respetar los derechos adquiridos de los actuales pensionados y las expectativas legítimas de quienes están próximos a jubilarse, lo que implicará, necesariamente, una nueva transición a partir del momento de su entrada en vigencia. 

Octavo, Colombia necesita con urgencia una política para reducir drásticamente la informalidad laboral y, por eso, seguiremos insistiendo en que la mejor reforma pensional deberá ir acompañada de una reforma laboral que permita cotizar a muchos más colombianos a la seguridad social. Con solo ajuste paramétricos, será imposible incrementar la cobertura pensional más allá del 25%, que logra el RAIS, en parte con el Fondo de Garantía de Pensión Mínima, mientras la cobertura esperada de prima media es de tan solo un 10%. 

Noveno, la política de seguridad social en pensiones y en salud tiene que estar atenta a los cambios que la globalización, las tecnologías de la información y la robotización están ocasionando en los mercados laborales de todo el mundo. Debemos prestar particular atención, a los comportamientos y actitudes de los llamados Millennials, quienes son independientes, migran constantemente de un trabajo a otro, sin prestar mucha atención a su futuro. Estos grupos poblacionales deberán ser particularmente conscientes del principio que, en el siglo XVIII, introdujeron los sacerdotes presbiterianos que crearon el primer sistema pensional, en el sentido de que, a nivel individual el goce de un beneficio debe estar atado a la responsabilidad de un ahorro a lo largo de la vida laboral. 

Señor presidente, señoras y señores: 

Al reiterarle nuestra gratitud por su presencia en este décimo Congreso FIAPASOFONDOS, queremos insistir en nuestra voluntad para ayudar a mejorar el sistema de seguridad social en pensiones, con un espíritu en donde prime el debate sereno, se reconozca la diferencia, se discuta con base en estudios y en cifras sustentadas, se recojan los aportes de los mejores académicos del país y del exterior, y se dejen a un lado las preconcepciones, la ideología, la politiquería y el ataque personal. 

En este y en tantos otros temas, los colombianos tenemos que lograr acuerdos y dejar atrás la polarización y la crispación que tanto daño nos han ocasionado. Debemos adoptar la mirada del observador imparcial, que sugirió Amartya Sen en su libro sobre la justicia, un observador que ve desde la distancia, no solo el presente inmediato sino también el plazo largo. Ese observador imparcial constatará que nuestro país ha progresado en todos los órdenes. Ese observador imparcial certificará que ese progreso material no hubiese sido posible sin un conjunto de entidades públicas y privadas que han resistido a la violencia, al narcotráfico, a la intolerancia, en un país con una geografía indómita, y en una región de innumerables gobiernos populistas, cuando no de dictadores y caudillos. Ese observador imparcial anotará que, desde los albores de la república, hemos tenido unas instituciones republicanas, con gobiernos civilistas, que llegaron al poder por medio de procesos electorales y que hicieron un uso limitado del poder. 

Con no pocas dificultades, fuimos capaces de construir un contrato social que acepta que el poder debe tener límites en el espacio y el tiempo, que los gobiernos se cambian por métodos pacíficos y por reglas preestablecidas, que nadie puede ser sancionado por sus ideas y que la economía privada funciona con base en la confianza de normas estables y predecibles. Ese observador imparcial quizá nos diga que ese contrato social está bien sustentado, pero que podemos mejorarlo aún más si recordamos la visión de Edmund Burke en sus Reflexiones sobre la Revolución en Francia. Porque Burke, en este libro inigualable, reconoció que la sociedad es, efectivamente, un contrato, pero no solo es un contrato entre los que están vivos; es también un contrato entre los vivos y los que ya están muertos, pero, sobre todo, es un contrato entre los vivos y los que todavía no han nacido. 

Cuando reflexionamos sobre las políticas para ajustar nuestro sistema pensional estamos tomando decisiones que afectan, no solo a los colombianos de hoy, sino a los jóvenes, a los niños y a quienes no han abierto aún sus ojos en esta tierra. Por nuestros hijos, por nuestros nietos y por todos los que vendrán después, tenemos la obligación de ajustar este contrato social y adoptar esta tarea con prontitud y con la mayor responsabilidad. 

Muchas gracias.


2017/12/01

Esperanza de vida al nacer Vs. esperanza de vida a los 60

Anoche Sergio Fajardo, PhD en Matemáticas y precandidato presidencial, se sumó a los que presentan el argumento de que debemos elevar la edad de pensión porque "vivimos más".

Le pido a Sergio, profesor universitario por muchos años, que nos presente ese argumento de manera más clara: que no nos estén metiendo gato por liebre.

Cuando nos hablan de esperanza de vida en general, usualmente se refieren a la esperanza de vida a los 0 años. Solía ser mortífera esa ametralladora que le apunta al infante; pero la situación ha mejorado mucho, en parte porque hay mejor atención hospitalaria a los bebés que nacen con problemas y porque hay agua potable, que hace que los niños ya no mueran de diarrea y neumonía.



Un ejemplo hipotético: la tabla representa las edades a las que murieron unos individuos (a...j) que nacieron al mismo tiempo. Al mejorar hospitales y acueducto, algunos que hubieran muerto viven más años, hasta la adultez algunos.



abcdefghijpromedio vida
Mala salud001134050506060265/10=26.5
Mejor salud040150104050506060361/10=36.1

Anotemos entonces cómo la "esperanza de vida" se elevó en casi 10 años, ninguno de los "ancianos" está viviendo más, y por tanto no hay ningún problema pensional.  

En cambio, el problema que importa es el siguiente: cuando la persona se retira del mercado de trabajo, su ahorro acumulado ha de volverse un flujo de mesadas que deben sostenerlo hasta su muerte. Para esa cohorte de personas (y para la aseguradora encargada de manejar ese acumulado y volverlo mesada) un parámetro de enorme importancia es la esperanza de vida a esa edad, el estimado estadístico de cuántos más años vivirán esas personas en promedio -- dado que ya alcanzó una edad de jubilación: la efectividad del rifle francotirador del último esqueleto. 

2017/11/17

Informe de la Comisión de Protección Social peruana

Hace unos días se reveló al público el texto de un importantísimo documento de diagnóstico y propuestas pensionales y de salud en Perú.

Plantea reformas de fondo, como unificar el manejo de cuentas y abrir la competencia en la administración de activos.

http://proteccionsocial.com.pe/assets/pdf/Informe_Final_CPS.pdf 

Resalto este punto del diagnóstico:

En el caso del SPP, el desaprovechamiento de economías de escala y el mercado oligopólico de AFP impide la reducción de costos y que ésta se traduzca fácilmente en menores comisiones para los afiliados, al tiempo que posibilita altas tasas de ganancia para las AFP, comparadas con las tasas de ganancia de bancos o compañías de seguro, pese a que, en comparación a esas entidades, las AFP toman muy poco riesgo (el riesgo de la inversión lo absorbe mayormente el afiliado).


Y en la parte de propuestas, además de la que tiene para el pilar básico, se dice para un pilar voluntario:

 Ahorro previsional con incentivos.- un segundo pilar de ahorro con verdaderos fines previsionales, esto es, enfocado en la tasa de reemplazo (la renta mensual en la etapa de jubilación como proporción del ingreso en la etapa activa). Ello requeriría importantes reformas al sistema actual de AFP. Todos los ciudadanos en edad de trabajar (sean formales o informales) tendrían una cuenta de capitalización individual en la se irían acumulando sus ahorros. Existiría una entidad centralizadora que capturaría economías de escala en favor del afiliado, eliminaría costos que no traen claros beneficios sociales, representaría el interés colectivo de los afiliados ante los gestores de carteras de inversión, y proveería (directamente o a través de terceros) adecuados servicios de información y asesoría financiera a los afiliados. La inversión del ahorro previsional se gestionaría con comisiones bajas (en promedio menores al 0.6% del saldo), con horizontes de largo plazo y de manera consistente con la edad del afiliado. Este pilar contaría además con un conjunto de incentivos estatales...

Así la propuesta recoge lo anotado por Heinz Rudolph, y que mencionamos en artículo anterior, en el sentido de separar las funciones de manejo de cuentas y de manejo de activos. Sin embargo, creo que 0.6% del saldo es aún muy alto. Además no es claro cómo esta entidad representaría el interés colectivo de afiliados, a menos de que esa entidad tenga una junta directiva muy seria y que le responda a los afiliados.

2017/10/28

Sergio Clavijo está equivocado

Doctor Sergio Clavijo,
Presidente, Asociación Nacional de Instituciones Financieras
Bogotá, Colombia.

28 de Octubre de 2017.  


Doctor Clavijo,



En su nota en La República del 23 de octubre de 2017, acerca de una reforma pensional en Colombia, usted desvirtúa una  "queja" que señala la existencia de
"ii) supuestos cobros 'elevados' en materia de comisión de administaración [sic] (hoy equivalente al 1.3% de la contribución) y de seguro previsional (1.7% de la contribución), aunque tienen un tope del 3%;

Doctor Clavijo: de veras asusta que alguien como usted, protagonista de este debate, desconozca la magnitud de los costos pensionales. Las comisiones de administración en Fondos Obligatorios son, en promedio, del 1,3%, pero no de la contribución, sino del Ingreso Base de Cotización.


 (Fuente: Informe trimestral de rentabilidad, comisión de administración y seguro previsional de junio de 2017.)

Aquí muestro un extracto de alguien que cotiza sobre un salario mínimo.



Si lo que usted dice, Dr. Clavijo, fuera cierto, la comisión de administración ($6422) más el seguro previsional ($15722) serían 3% de la contribución o cotización, o sea 3% de $118.100.

No, no lo son: ($6422+$15722)/ $118.100 = $22.144/$118.100 = 18.75%

La comisión de administración y el seguro previsional sí suman 3% del Ingreso Base de Cotización.  $22.144 / $738.125 =  3%

En el promedio ponderado de las cuatro AFP, la comisión de administración es $1,30 de cada $16 cotizados, 8,13% . Aún más: si de la cotización se descuenta el $1,50 que va al Fondo de Garantía de Pensión Mínima y el $1,70 que va en promedio al seguro previsional, se está pagando una comisión sobre cotización neta de $1,30/($1,30+$11,50) = 10,16%

¿Puede decir ahora que una comisión del 10% sobre cotizaciones es baja?

Usted luego dice que
ii) no es cierto que los cobros de comisiones sean elevados, pues se puede demostrar que bordean un 0.5% de los ahorros acumulados a veinte años (por debajo de la práctica internacional de otros mercados financieros)

¿Acaso usted considera que los $500 que pagué en comisiones hace años no tienen porqué traerse a su valor actual? Una simple fórmula de valor futuro muestra que un comisión sobre entrada (1 - c) tiene un efecto constante en el valor futuro.



Cobrar 10% de la contribución, o lo que es lo mismo, que la contribución neta sea apenas 90% de la contribución bruta, resultará en un valor futuro del 90% de lo que pudo ser.

Y sin embargo, estos no son los únicos costos que para el cotizante tiene la administración pensional: hay unos costos ocultos que se nos cobran por derechas en la cuenta. Ni las AFP ni la Superintendencia Financiera nos describen el monto de esos costos. Espero que en el congreso empiecen a preguntarse por tales costos.

2.1. Régimen de gastos admisibles para los tipos de fondos de pensiones obligatorios.
Con cargo a los tipos de fondos de pensiones se pueden sufragar exclusivamente los gastos que se señalan a continuación, debiendo quedar expresa constancia en el correspondiente reglamento de administración:

2.1.1. Los honorarios y gastos en que haya de incurrirse para la defensa de los intereses de los tipos de fondos, cuando las circunstancias así lo exijan.

2.1.2. Los correspondientes al pago de comisiones por la utilización de comisionistas de bolsa y corredores de valores especializados en TES (CVTES), así como los gastos en que incurran en la negociación de las inversiones a través de sistemas de negociación de valores aprobados por la SFC o en el mercado mostrador registradas en un sistema de registro de operaciones sobre valores debidamente autorizado por la SFC, incluidos los gastos correspondientes a la utilización y acceso a tales sistemas.

2.1.3. Los intereses y demás rendimientos financieros que deban cancelarse por razón de operaciones de reporto o repo activas / pasivas y operaciones simultáneas activas / pasivas, siempre que estén autorizadas.

2.1.4. La pérdida en venta de inversiones, la pérdida en venta de bienes recibidos en pago y los demás gastos de índole similar que autorice con carácter general esta Superintendencia.

2.1.5. La remuneración correspondiente al revisor fiscal de los tipos de fondos.

2.1.6. Los gastos en que haya de incurrirse para la constitución de las garantías que deban otorgarse para hacer posible la participación de la administradora con recursos de los tipos de fondos en los procesos de privatización a que se refiere la Ley 226 de 1995.

2.1.7. Los gastos en que haya de incurrirse en la realización de operaciones a través de las cámaras de riesgo central de contraparte.

2.1.8. Los gastos de compensación y liquidación provenientes de la negociación de inversiones.

2.1.9. Los gastos derivados del registro de valores y los del depósito centralizado de valores que se generen en la realización de operaciones repo, transferencia temporal de valores (TTVs) y simultáneas.

(Y añaden los reglamentos de las AFP: “Los demás gastos que de manera general autorice laSuperintendencia Financiera de Colombia.”

Circular Básica Jurídica,Parte II (Mercado Intermediado),Título III (Instrucciones generales relativas a las operaciones de las entidades administradoras de pensiones y cesantías),Capítulo II (Disposiciones especiales aplicables en materia de Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad),Artículo 2.1 (Régimen de gastos admisibles para los tipos de Fondos de Pensiones)(https://www.superfinanciera.gov.co/descargas?com=institucional&name=pubFile1009784&downloadname=P2%20Tit%20III‐%20Cap%20II‐%20RAIS.docx)

Doctor Clavijo, seamos transparentes, hablemos con la verdad a Colombia: además de describir los costos de continuar con el Régimen de Prima Media, revelemos la totalidad y efecto de los costos de la administración privada actual, que son mucho más altos de lo que usted mismo creyó.

Atentamente,

Juan P. Zuluaga



 


2017/04/14

"Financial Sector Dimensions of the Colombian Pension System" / Rudolph, Cheikhrouhou, Rocha y Thorburn. World Bank Working Paper No. 106, 2007.

Del 2007 para acá, ya los portafolios se han diversificado, yo no es problema; pero el problema de los costos e ineficiencia sigue siendo el mismo o peor.

"This paper provides an assessment of the funded pension system and the quality of the regulatory framework for both accumulation and payout phase.

It suggests that the lack of portfolio diversification may contribute in the future to low returns and poor pensions and provides a number of recommendations to expand the opportunities of investments to pension funds.

The paper also finds that pension fund administrators are not exploiting the scale economies in certain areas of the business such as collection of revenues and account management, and propose mechanisms to reduce costs and increase efficiency through greater competition.

The paper examines the products and options offered at the retirement age, and finds a bias toward the payment of pensions in the form of lump sums and suggests alternatives for improving the availability of other instruments. Enhancements in the regulatory framework of insurance companies are also proposed."

Source: Financial Sector Dimensions of the Colombian Pension System


2017/01/07

Principios elementales de finanzas personales

Del excelente sitio de Barry Barnitz, una lista. Sin secretos, sin ilusiones.

Y sin embargo, no son sencillos de implementar, debido a los sesgos de la psicología humana y a las profundas deficiencias de nuestras instituciones financieras en Colombia.

En este año 2017, sigamos dando la batalla.


  1.  Living below your means

  2.  The advantages of investing early and often

  3. Stock and bond market return and risk

  4. Diversifying investments

  5. The advantages of keeping investment costs low

  6. Why Index?

  7. Be mindful about taxes

  8. The evidence against market timing

  9. Simplicity

  10. Staying the course


https://blbarnitz4.wordpress.com/investing-basics/investment-principles/

2016/02/25

A escapar de una reforma pensional amarrada



Se avecina una reforma pensional y según parece, va a ser diseñada a la medida de lo que quiere Montenegro de Asofondos -- justificado en unos informes de la OCDE que, oh sorpresa, citan al mismo Montenegro.

¡Qué útil el incesto intelectual! ¿Para qué considerar alternativas? ¿No será que los grandes intereses nos están ahogando la creatividad, y sólo nos llevan donde les conviene? (como si los EEUU y Chile fueran los paraísos pensionales...)

Pareciera que en el medio colombiano, la única manera de que se incluya una discusión de alternativas es si tal discusión nos viene del extranjero.

Por fortuna, se la tenemos: he aquí a la Picketty de las pensiones en los Estados Unidos, Teresa Ghilarducci.

junk


Una audaz propuesta de la profesora:






Incluso, por qué no, discutamos Tontinas.

Tontines: The retirement plan of the future?

It’s sleazy, it’s totally illegal, and yet it could become the future of retirement (ilegales en los EEUU, no en Colombia...)

Optimal Retirement Tontines for the 21st Century: With Reference to Mortality Derivatives in 1693

Could A Tontine Be Superior To Today’s Lifetime Annuity Income Products?

2016/01/30

La tajada del pastel

Un video muy divertido sobre el importante asunto del deber de lealtad o estándar fiduciario, de uno de los autores del buen libro ya mencionado.



Animémonos a hacer uno para Colombia.

En los EEUU es un debate muy importante. Para Colombia es enormemente relevante, sobre todo frente a esas probables inversiones de las AFP en carreteras 4G.

Por ahora, qué tal exigirle a nuestros "asesores" a que firmen este juramento:

Creo que los mejores intereses de usted, cliente, han de ser primera prioridad. Por lo tanto, me comprometo a los siguientes principios fiduciarios:

  • Pondré los intereses de mi cliente por encima de los míos propios o encima de los intereses de la sociedad administradora, sus accionistas, sus administradores, funcionarios, y empresas filiales y matrices.

  • Actuaré con profesionalismo, como un experto prudente y diligente.

  • No diré cosas que lleven al cliente al engaño, y haré declaración completa y justa de todos los hechos importantes.

  • Evitaré conflictos de interés, y si fueran inevitables, se los describiré claramente al cliente.



¿De dónde sacamos esto?

De la ley:




Decreto 1242 de 2013:

Artículo 3.1.1.1.4. Prevalencia de los intereses de los inversionistas. Las sociedades administradoras de Fondos de Inversión Colectiva deberán administrar los Fondos de Inversión Colectiva dando prevalencia a los intereses de los inversionistas sobre cualquier otro interés, incluyendo los de la Sociedad Administradora; sus accionistas; sus administradores; sus funcionarios; sus filiales o subsidiarias, su matriz o las filiales o subsidiarias de esta.

Artículo 3.1.1.1.5. Prevención y administración de conflictos de interés. Las sociedades administradoras de Fondos de Inversión Colectiva deberán establecer en sus normas de gobierno corporativo, las políticas y los mecanismos idóneos que les permitan prevenir y administrar los posibles conflictos de interés en los que puedan incurrir cualquiera de sus funcionarios o la Sociedad Administradora, de conformidad con las reglas previstas en esta Parte.